Solemos culpar a los que tenemos a nuestro alrededor cuando algo de lo que hacemos sale mal. A veces ni siquiera intentamos hacerlo por miedo a fallar y por eso también les culpamos. Es un mero escudo que utilizamos para intentar ocultar que nosotros también cometemos errores. ¿Acaso alguna vez nos preguntamos primero si el problema está en uno mismo? Jamás, y quien diga lo contrario, miente. No me creo a aquellos que alardean de entendidos cuando ni siquiera te están escuchando, y tampoco me creo a aquellos que cuando están conmigo sólo critican al de al lado pero que cuando están con el de al lado supuestamente no lo hacen conmigo. Sinceramente, últimamente me cuesta creerme cualquier cosa. Ya me engañaron una vez, y aunque pretendo caminar con pies de plomo el corazón siempre va más allá. En absolutamente todos los aspectos de mi vida. Hoy en día cualquiera puede fallarte, y a mí sólo me importan los de verdad, los que comparten mis días. Me agoté de engañarme con cosas que no siento, a los que fallen que les follen ahora que nos oyen.
Texto escrito por Lola Vidal.
PD: TQ
Subscribe to:
Post Comments (Atom)




No comments:
Post a Comment